domingo, 10 de enero de 2010

LA DANZA DEL HADA Y LA LUNA

Este cuento lo escribí en el 2007 y hoy lo he retocado para presentarlo a un concurso de cuentos de hadas, espero que me deis vuestra opinión. gracias
LA DANZA DEL HADA Y LA LUNA (24-08-2007 retocado el 10-01-2010)

Cuenta la historia que una vez la Luna comenzó a palidecer en lo alto del cielo porque se sentía triste y sola, poco a poco su cuerpo empezó a menguar y cada vez ofrecía menos luz sumiendo a la Tierra en una terrible oscuridad noche tras noche.

Las personas empezaron a preocuparse porque de noche era imposible hacer nada y buscaban soluciones alternativas, pidiendo ayuda a los animales y a los seres mágicos que habitaban la Tierra pero que nadie conocía en realidad.

Una de aquellas noches la luna se asombró al escuchar unas notas musicales que llegaban desde una lejana colina verde y empinada, los árboles de aquella colina se separaron formando un círculo y en aquel instante una mujer alada de rostro aterciopelado, vestida con gasas de colores empezó a girar, saltar, hacia piruetas en el aire, rozando con sus manos las hojas y ramas de los árboles y con sus pies la hierba fresca por el rocío. Sus pies se deslizaban creando figuras sorprendentes y la Luna recordó que a eso las personas de la Tierra lo llamaban danza y suspiró observándola hasta que amaneció y dejó paso a los rayos del Sol.

A partir de aquella noche la Luna esperaba impaciente y miraba embobada hacia abajo, hacia la colina verde, donde una luz brillaba todas y cada una de las noches, poco a poco comenzaban a sonar las notas armónicas de una dulce melodía, diferente a todo lo que antes había escuchado, en aquel instante aparecía una diminuta Hada que danzaba y elevaba sus manos hacia el cielo, mirándola a ella, a la Luna, extasiada al compás de las notas musicales la Luna la miraba hipnotizada, maravillada con esos movimientos sinuosos, vivos y alegres.
 
La Luna soñaba en poder convertirse en humana y bajar a la Tierra para danzar con el hada, pero aquello era imposible, era algo tan mágico y especial, que necesitaba mucha energía y en aquel momento se sentía debilitada, incapaz de sobrevivir al viaje hacia la Tierra y al momento de compartir la danza, además llevaba tantos años en el cielo, redonda y cíclica, que había olvidado si alguna vez había sabido bailar.

Una de aquellas noches, mientras sonaba la música, el Hada estirando su mano comenzó a volar, guiñando un ojo a la Luna, mágicamente la convirtió en una bella doncella, de curvas sinuosas y redonda, juntas de la mano, dieron vueltas en el aire, hasta que delicadamente sus pies rozaron la fresca hierba de la colina, el Hada le enseño a realizar piruetas, le dio la mano para bailar y la Luna poco a poco sintió como sus pies se deslizaban y acercaban el recuerdo de las noches de bailes de otras épocas y la noche se convirtió en un mágico salón de baile, ambas se abrazaron y la Luna se sintió especial, ya no se sentía tan sola en la noche oscura.

Aquella danza fue maravillosa y parecía eterna, pero los primeros rayos del sol empezaron a teñir de colores el bosque y el Hada acompaño a la Luna durante el amanecer para que pudiera descansar mientras salia el sol.

Al atardecer del siguiente día la Luna salió a la noche redonda, grande y luminosa como en sus días felices.

Cada noche la Luna aparecía con una sonrisa y un brillo especial mientras observaba como esa pequeña hada danzarina la deleitaba con su danza y su melodía, día a día la luna se hacía más redonda y grande, disfrutando con la magia que llenaba la noche y el bosque.

Y dicen que desde aquel día la Luna danza en lo alto del cielo feliz recordando aquel momento especial y cuando su energía empieza a desaparecer y con ella su imagen, desaparece mágicamente para bajar de nuevo a la Tierra a danzar con el hada y dicen que después aparece en el cielo redonda y llena de luz.

Y la gente sonríe al recordar esta historia porque se da cuenta que la magia y la danza son capaces de acercar lo imposible y de superar las dificultades.
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