lunes, 11 de enero de 2010

LA DANZA DEL HADA Y LA LUNA 2

Intentando mejorar el cuento de la entrada anterior y a partir de unos consejos de mi amiga Ipe, esta es la historia que me ha quedado esta noche, así que espero que me digais que opinais... No la he presentado al concurso porque me he pasado toda la noche escribiendo y no me ha dado tiempo pero creo que me gusta más, quizás necesite seguir mejorando...
LA DANZA DEL HADA Y LA LUNA (10-01-2010)

Cuenta la historia que la Luna brillaba todas las noches redonda y plena en lo alto del cielo, iluminando las noches en la Tierra.

Las personas que habitaban el Condado del Lago, se reunían algunas noches en lo alto de la Colina Verde, el pico más alto de toda la zona, desde allí la vista alcanzaba el horizonte más lejano, podían observar la inmensidad del mundo, se podía divisar la luminosidad del azul cristalino, del mar, así como las montañas blancas de nieve del condado vecino, allí las flores que aún quedaban despedían un aroma dulce y afrutado, los árboles surgían inmensos, robustos y se teñían de variadas tonalidades, desde el verde intenso, pasando por el verdemar, verde aceituna, verde grisáceo... esas noches celebraban “la fiesta de la alegría” y dedicaban horas y horas a bailar, jugar y contar historias alrededor del fuego.
 
Pero una de aquellas noches sin saber por qué ni cómo ocurrió, la Luna comenzó a palidecer en lo alto del cielo, poco a poco su cuerpo empezó a menguar y cada vez ofrecía menos luz, sumiendo a la Tierra en una terrible oscuridad, noche tras noche.

Todas las personas empezaron a preocuparse, sin saber que podían hacer ni que estaba sucediendo, la Luna estaba demasiado lejos para saber que sucediía, sólo sabían que cada vez las noches eran más negras, más oscuras, llegaban a dar miedo, se hacía complicado salir de casa, por ese motivo "la fiesta de la alegría" dejó de celebrarse.

Como las madres y los padres de la zona andaban preocupados, casi no hacían caso a sus hijas e hijos, quienes se aburrían enormemente.

Una tarde, varias niñas y varios niños del Condado del Lago, decidieron subir hasta lo alto de la Colina Verde para intentar averiguar porque la Luna estaba desapareciendo. Desde allí pudieron observar que la Luna parecía más triste que otras veces y una de las niñas dijo:
 
- Yo creo que el cielo es muy grande y la Luna debe aburrise allí sola.

Cansadas y sedientos, se acercaron al manantial que nacía en la Roca Madre, la más alta y empinada, en ese momento sus ojos pudieron ver el reflejo de una alas diminutas, se extrañaron pues no conocían ningún ser vivo alado que saliera en la noche, pero al fijarse detenidamente descubrieron que tenía un diminuto cuerpo de mujer y un pelo largo, rizado y dorado, empezó a hacer cabriolas, piruetas, a girar sobre sus cabezas y a hacerles cosquillas. Todas las niñas y niños empezaron a reír y se pusieron a bailar y a saltar de alegría, hasta que Carolina que así se llamaba el Hada se paró y les dijo:

-Soy un hada que me he perdido en la Colina Verde, tengo que conseguir una melodía musical para que la Luna sonría, pero yo sóla soy muy pequeña y no he podido conseguirlo, ¿me ayudaríais? sólo teneis que buscar algun sonido especial, en el reino de las hadas yo era creativa, me gustaba la música y creaba instrumentos a partir de materiales para reciclar, puedo enseñaros a construirlos con los materiales que traigais, cuando tengamos la melodía quedaremos aquí mismo todas las noches, pero es mejor que no se lo digais a nadie, porque podría volver a desaparecer y seguir perdida, sólo vosotras y vosotros sois capaces de verme porque aún creeis en la existencia de seres mágicos.

En aquel instante desapareció de sus ojos y ell@s volvieron a sus casas.
 
Al día siguiente, buscaron por todas partes, hasta encontrar un sonido especial y diferente, objetos que pudieran servir para crear sonidos o instrumentos. Un niño descubrió que chocar dos barras de metal producía un sonido agudo, otra niña encontró un sonido grave en el hueco de una lata y así uno tras otra, encontraron algun sonido que les gustaba, reunieron materiales diversos para reciclar y construir instrumentos nuevos.

Cuando empezó a atardecer caminaron en silencio hasta lo alto de la Colina Verde. Allí les esperaba Carolina, primero crearon las instrumentos, despues ella como una verdadera directora de orquesta les ayudo a crear una bella melodía con aquellos sonidos e instrumentos, les descubrió los secretos de la música y pudieron disfrutar de tocar juntos.

A la noche siguiente, las niñas y niños ocultos entre los árboles y la maleza, empezaron a hacer sonar sus instrumentos reciclados y mil notas musicales llenaron el cielo de la noche, mientras un ser diminuto y alado salía de entre las aguas del manantial, haciendo cabriolas, piruetas y moviéndose al compás, en una danza espiral.

En lo alto del cielo, la Luna se quedó embobada y asombrada al escuchar esas notas musicales tan extrañas, que llegaban desde la lejana Colina Verde, aquella colina empinada, cuyos árboles se separaron en un círculo dejando a la vista una linda y diminuta mujer alada de rostro aterciopelado, vestida con gasas de colores que giraba, saltaba, hacia piruetas en el aire, rozando con sus manos las hojas y ramas de los árboles y con sus pies la hierba fresca por el rocío, se deslizaba creando figuras sorprendentes. La Luna suspiraba observándola sin darse cuenta que empezaba a amanecer, momento en que los rayos del Sol, ocultaron el brillo de la Luna.

A partir de aquella noche, la Luna esperaba impaciente que llegara el momento de salir a la noche negra y miraba hacia abajo, hacia la Colina Verde, donde una luz brillaba, todas y cada una de las noches, poco a poco comenzaban a sonar las notas armónicas de una dulce melodía, diferente a todo lo que antes había escuchado, en aquel instante aparecía una diminuta Hada que danzaba y elevaba sus manos hacia el cielo, mirándola a ella, a la Luna, extasiada al compás de las notas musicales, la Luna la miraba hipnotizada, maravillada con esos movimientos sinuosos, vivos y alegres.
 
La Luna soñaba en poder bajar a la Tierra pero aquello era imposible, llevaba tantos años en el cielo, redonda, sola y quieta, que se sentía incapaz de sobrevivir al viaje hacia la Tierra, necesitaría mucha energía y en aquel momento se sentía debilitada. Lo que no sabía es que también el Hada deseaba danzar con ella, que quizás gracias a esa mágica atmosfera musical pudieran reunirse.

Una de aquellas noches, mientras sonaba la música, el Hada comenzó a volar, guiñando un ojo le tendió una mano a la Luna, por fin sus deseos se hacían realidad, juntas dieron vueltas en el aire, piruetas con estilo y lel Hada Carolina enseño a bailar a la Luna, hasta que delicadamente sus pies rozaron la fresca hierba de la colina, la Luna poco a poco sintió como se deslizaba y giraba sin esfuerzo, la noche se convirtió en un mágico salón de baile, ambas se abrazaron y la Luna se sintió especial, ya no se sentía tan sola en la noche oscura. Carolina era el hada más feliz del reino de las hadas porque gracias a la sonrisa de la Luna había conseguido convertirse en

Aquella danza fue maravillosa y parecía eterna, pero los primeros rayos del sol empezaron a teñir de colores el bosque y el Hada acompañó a la Luna durante el amanecer para que pudiera descansar mientras salia el sol.
 
Niñas y niños emocionados regresaron a sus casas en silencio para guardar el secreto.

Al atardecer del siguiente día, la Luna salió a la noche, redonda, grande y luminosa, como en sus días felices. Y niñas y niños llevaron a sus familiares adultos, hasta la colina, donde habían preparado todo lo necesario, para celebrar “La Fiesta de la Alegría” y la Luna iluminó la noche con su danza y la alegría que desbordaba salpicó el cielo de diminutas gotas de luz y el Hada, las llamo Estrellas y les dió una vida eterna para que la acompañaran noche tras noche en la oscuridad del cielo nocturno.

Y a partir de aquel instante la Luna aparece con una sonrisa y un brillo especial mientras danza y recuerda a esa pequeña hada danzarina que la hizo de nuevo soñar y disfrutar, día a día la luna se hace más redonda y grande en el cielo que alumbra el Condado de la Colina Verde.

Y dicen que desde aquel día, la Luna danza en lo alto del cielo, feliz ,recordando aquel momento que los seres inocentes y las hadas unieron sus energías para hacerla sonreír, cuando se siente cansada y empieza a desaparecer su imagen redonda, saben que está junto al hada Carolina, quién le enseña nuevos pasos de baile y saben que poco despues, aparecera de nuevo en el cielo, redonda y llena de luz junto a las estrellas.

Y la gente, sonríe al recordar esta historia porque sabe que la música y la danza son capaces de acercar lo imposible y de superar las dificultades llenando el mundo de magia.
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