domingo, 20 de septiembre de 2009

DESEO

Rebuscando este el cuento que tengo más antiguo, sé que he escrito anteriormente varios más pero aún no los he encontrado. Curiosamente es un relato erótico, se me veía venir en mis comienzos literarios jejeje porque muchas de mis contadas actuales tienen ese cariz sensual.

DESEO (29-01-2000)

Aquella tarde me quedé sola en casa . Teníamos mucho que estudiar, pero decidimos hacerlo por separado y no vernos ese fin de semana. Últimamente cada vez pasábamos más tiempo cerca y existía tanta tensión en el ambiente que nunca sabíamos como iban a acabar nuestros encuentros, ni nunca nos atrevimos a hablarlo cara a cara.

Cada tarde desde hacía varios meses, sucedía lo mismo, salíamos de la universidad, ibamos a mi casa o a la suya, sacabamos libros y apuntes para estudiar, pero las palabras y los gestos se enredan, la tensión crecía y crecía; por más que intentaba evitar esta situación, me sentía incapaz de hacerlo, a pesar de las dudas y los temores, pasaba el día esperando ansiosa las 18h de la tarde, instante en que nuestras miradas se cruzaban en el pasillo y comenzaba nuestra tormentosa tarde, en su casa o en la mía, siempre con la misma tensión. Era incapaz de enfrentarme a aquella situación, de pedirle explicaciones y parar lo que estaba pasando, me sentía envuelta en un maremagnum de emociones que se desataban en mi interior, como una lucha interna, un querer y no poder.

Nunca nos enfrentamos hasta ese momento.

Aquella tarde, sola, aburrida, pasaba las hojas del libro, cuando en mi móvil sonó un mensaje: “Deseo que me sorprendas y sentir tus labios sobre los míos para así penetrasr mi lengua en tu sabrosa boca” y no habiendo acabado de leerlo, me llegó otro aún más excitante “El juego puedes elegirlo tu, cara a cara, pero yo no puedo resistirme más a tu cuerpo", no entendía nada pero las emociones se agolpaban en mi cabeza y en mi cuerpo, las dudas y temores volvían a aparecer, la tensión inicial se desataba y estaba a punto d estallar.

Mientras leía los mensajes alguien llamó a la puerta, me sorprendí al descubrir sus ojos claros a tráves de la mirilla, más aún al sentir su aliento cerca de mí, cuando entrando cerró la puerta tras de sí y comenzó a besarme apasionadamente.

Pensé en todo lo que tenía que estudiar un breve segundo, pero aprovechando que no había nadie en casa y en aquel estado de excitación, me dejé guiar por sus manos.

Subimos las escaleras hasta mi habitación, cada vez con más sed de placer y besándonos hasta no poder más.

Me empujo contra la pared, acercando su cuerpo al mío, acoplándose nuestras curvas y líneas, como si siempre hubieran estado así; poco a poco fue desabrochando uno a uno los botones de mi camisa.

Mis manos se enredaban en su pelo mientras su lengua buscaba en mi boca rincones ocultos por descubrir, su mano se deslizó suavemente por mi cintura y mi mano dibujo el surco de sus pechos para acabar buscando los botones de su pantalón.

Me quitó la camisa lentamente, deslizándola hasta el suelo y su mano se escapó hasta desabrochar mi sujetador, enredando una y otra vez, torpemente, no me lo podía quitar, aproveche ese instante descuidado para dejarnos caer sobre la cama y con un movimiento insinuante deje caer la prenda al suelo, al tiempo que mi cuerpo caía delicadamente sobre el suyo para seguir abrazadándonos.

Aquella tarde la pasión pudo con nosotras, desbordando un manantial de placer, hasta entonces escondido, oculto a nosotras mismas, estallando nuestros sentidos en cotas jamás alcanzadas y en paraisos no paseados. Nos habíamos unido realmente sin pensarlo ni buscarlo de forma premeditada.
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